
Las poblaciones de animales salvajes llevan décadas declinando debido a la cada vez más asfixiante presión humana. Así, de los más de 100.000 tigres que vivían en estado salvaje a principios del siglo XX, en la actualidad sólo quedan en libertad alrededor de unos 4.000 animales. El caso de los rinocerontes es bastante similar ya que principios del mencionado siglo había unos 500.000 animales repartidos por África y Asia. Su población cayó hasta los 70.000 individuos en la década de los 70 del siglo pasado y actualmente la cifra llega apenas a unos 29.000 mil ejemplares.

Pues bien, estas cifras pueden menguar de manera mucho más acelerada tras la reciente decisión del gobierno chino. En 1993 China prohibió el uso de tejidos y huesos de estos dos bellos animales en su mal llamada "medicina" tradicional, lo que permitió disminuir grandemente la caza y el comercio tanto de rinocerontes como de tigres muertos, dando un respiro a estas más que amenazadas especies. Esta semana el gobierno chino ha revocado esta moratoria bajo ciertas condiciones en el caso de animales cautivos, cuyos restos podrán ser utilizados como "remedios" puesto que en la delirante farmacopea china parece que el tigre sirve para "tratar" casi cualquier enfermedad. Y si no vean esta para nada exhaustiva lista de los "usos médicos" de los cadáveres de tigre:
- Garras: sedante para el insomnio.
- Dientes: tratar la fiebre.
- Grasa: tratar la lepra y el reumatismo.
- Nariz: para el tratamiento de heridas superficiales, como las rozaduras.
- Huesos: como fármaco anti-inflamatorio para tratar el reumatismo y la artritis, la debilidad generalizada, el dolor de cabeza, la rigidez o la parálisis de las piernas.
- Ojos: para el tratamiento de la epilepsia y la malaria.
- Cola: para tratar enfermedades de la piel.
- Bilis: para tratar convulsiones en niños asociados con la meningitis.
- Bigotes: para tratar el dolor de muelas.
- Cerebro: para tratar las espinillas y los granos.
- Pene: cómo afrodisiaco.
- Heces: para tratar forúnculos, hemorroides y curar el alcoholismo.
Por cierto, quizás este último remedio de las heces sea el único efectivo de toda esta absurda farmacopea mágica, puesto que ante la amenaza de tener que ingerir heces de tigre de manera habitual es más que seguro que cualquier alcohólico acaba odiando la bebida aunque únicamente sea por un simple reflejo pauloviano.
Y como las cifras de adeptos a la magia tradicional china sobre todo en Asia, pero también en el mundo occidental, son más que elevadas es bastante probable que esta más que negativa decisión de permitir el comercio "controlado" de este tipo de remedios acabe acelerando la desaparición de estas dos bellas especies ya que como ha declarado Margaret Kinnaird, responsable de biodiversidad en el Fondo mundial de la naturaleza (WWF):
La reanudación del comercio legal podría no solo servir para encubrir el tráfico clandestino, sino que también estimulará una demanda que había bajado desde que entró en vigor la prohibición
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