
Hace justamente 15 años paseaba por las afueras de San Lorenzo de El Escorial, población de la provincia de Madrid situada a 1.032 metros de altitud, muy cercana a la sierra y donde los inviernos son fríos. Allí me topé, junto al bosque de la Herrería, con la finca de El Castañar que emanaba una intensa luz en el cielo plomizo, debido al intenso color amarillo de las hojas de los castaños en otoño. A ambos lados de la finca hay una senda por la que se asciende hasta una pista forestal que permite llegar fácilmente, y sin el molesto tráfico de la carretera de acceso, a la silla de Felipe II, un promontorio que regala una bella vista de la zona que rodea el monasterio que habitó Felipe II hace más de cuatro siglos.
Este fin de semana he vuelto y me he encontrado con un bosque en el que las hojas siguen todavía en los árboles, con un color verde en el que solo se adivina la coloración amarillenta que anuncia la caída de la hoja. En el monte muchos árboles de hoja caduca siguen con un intenso color verde, como si las hojas acabaran de brotar. Los arces de Montpellier, que en esta época del año debieran llamar la atención por su color rojo intenso, siguen tal y como se encontraban en verano.
Esto que apunto aquí es algo que muchos autores han descrito ya: los seres vivos son estupendos marcadores (bioindicadores) de que la temperatura está subiendo. Insectos y aves están colonizando zonas a las que no accedían con anterioridad, muchas aves retrasan la época de migración ya que los insectos siguen estando disponibles, las plantas escalan montañas a zonas donde las heladas antes se lo impedían, la floración se alarga y las hojas permanecen más tiempo en los árboles.
La gente de campo sabe leer los cielos y, sobre todo, sabe fijarse en el comportamiento de los animales y de las plantas, ya que éstos anticipan bien lo que se nos viene encima. No pasemos por alto el mensaje que parece que nos están trasmitiendo.
Para saber más
Grabherr G, Gottfried M, Pauli H (1994) Climate effects on mountain plants. Nature 369: 448. doi: 10.1038/369448a0
Menzel A, Fabian P (1999) Growing season extended in Europe. Nature 397: 659–659. doi: 10.1038/17709
Parmesan C (1999) Poleward shifts in geographical ranges of butterfly species associated with regional warming. Nature 399: 579–583.
Bradley NL, Leopold AC, Ross J, Huffaker W (1999) Phenological changes reflect climate change in Wisconsin. PNAS 96: 9701–9704. doi: 10.1073/pnas.96.17.9701
Parmesan C, Yohe G (2003) A globally coherent fingerprint of climate change impacts across natural systems. Nature 421: 37–42. doi: 10.1038/nature01286
Root TL, Price JT, Hall KR, Schneider SH, Rosenzweig C, et al. (2003) Fingerprints of global warming on wild animals and plants. Nature 421: 57–60. doi: 10.1038/nature01333
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Fuente
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La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)
